La tierra no deja de moverse: a 18 años de la falla geológica, vecinos de Pahuatlán viven entre grietas y promesas incumplidas
- Redacción

- hace 1 hora
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La falla geológica se extiende por varios cientos de metros y atraviesa una de las zonas habitadas del pueblo mágico

Pahuatlán, Pue. (Quinceminutos.MX). — La lluvia cae sobre las calles empedradas del Pueblo Mágico de Pahuatlán y, con ella, vuelve el mismo temor que desde hace casi dos décadas acompaña a decenas de familias: que la tierra vuelva a abrirse bajo sus casas.
En la calle 5 de Mayo, donde las grietas forman parte del paisaje cotidiano, los vecinos aseguran que la falla geológica detectada en 2007 nunca dejó de avanzar. El suelo continúa moviéndose lentamente y, aunque el fenómeno ya no ocupa titulares como hace 18 años, para quienes habitan la zona el riesgo sigue siendo una realidad permanente.
Fue ese escenario el que reunió hace unos días a habitantes de la zona, especialistas del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la BUAP y autoridades municipales, en un intento por revisar nuevamente un problema que el tiempo no ha resuelto.
Los vecinos recordaron que durante la crisis de los deslizamientos, cuando incluso una clínica de la Secretaría de Salud resultó afectada, la solución planteada fue abandonar sus viviendas.
"Se nos pidió que saliéramos, que dejáramos nuestras casas, pero nunca nos dijeron dónde íbamos a vivir, cuándo se construirían las nuevas viviendas o qué pasaría con nuestro patrimonio", relató una de las representantes de las familias afectadas durante la reunión.
La propuesta de reubicación, dicen, nunca pasó del discurso. Mientras tanto, la montaña siguió transformándose.
Los especialistas del Cupreder, algunos de los mismos que participaron en los estudios realizados hace casi dos décadas, explicaron que el problema no responde a un solo factor. Recordaron que en aquel entonces se ejecutaron obras para intentar estabilizar la ladera, entre ellas un sistema de drenaje interno del cerro y un muro de contención financiado con apoyo del Gobierno del Estado.
Aquellas acciones redujeron parcialmente el riesgo, pero no eliminaron el fenómeno.
Hoy, las investigaciones apuntan a un escenario mucho más complejo.
Durante los estudios realizados por el organismo universitario fueron identificados 21 manantiales que descienden desde la zona donde actualmente se ubica el Hospital Integral hasta la mancha urbana.
La comparación utilizada por los investigadores resume el problema: "Pahuatlán es como una esponja ante el agua".
A ello se suma la presencia de posibles fugas de agua que durante años han reblandecido el subsuelo, los escurrimientos de drenajes domésticos que atraviesan la ladera y el agua de lluvia que continúa infiltrándose durante cada temporada de precipitaciones. La combinación de estos factores mantiene activa la inestabilidad del terreno.
La falla geológica se extiende por varios cientos de metros y atraviesa una de las zonas habitadas más importantes del municipio. Incluso, durante los primeros años del fenómeno se documentaron daños en inmuebles cercanos a la iglesia de la cabecera municipal, uno de los principales símbolos de Pahuatlán.
Los especialistas reconocieron que el Cupreder carece de recursos económicos y atribuciones para ejecutar obras, por lo que únicamente elaborará los reportes técnicos que serán enviados a Protección Civil y a dependencias del Gobierno del Estado, con la finalidad de que se determinen medidas para reducir el riesgo que enfrentan las familias.
Por su parte, el director de Obras y Servicios Públicos del Ayuntamiento de Pahuatlán, Pedro Téllez Romeo, aseguró que el gobierno municipal colaborará en las acciones que estén dentro de sus posibilidades y permanecerá atento a las recomendaciones que emitan las autoridades estatales y especialistas.
Mientras llegan nuevos estudios y posibles soluciones, los habitantes continúan viviendo sobre una ladera que, aseguran, nunca ha dejado de moverse.
Cada temporada de lluvias vuelve a recordarles que la emergencia de 2007 no terminó; simplemente aprendieron a convivir con ella.

















































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