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AMLO, Sheinbaum, Armenta y las noches más oscuras

  • Foto del escritor: Quinceminutos.MX
    Quinceminutos.MX
  • hace 28 minutos
  • 2 min de lectura

Andrés Manuel López Obrador caminó el país al menos tres décadas, desde los días aciagos del “Éxodo por la Democracia” para exigir justicia en la fraudulenta elección de Tabasco de 1991, antes de ponerse en el pecho la Banda Presidencial, en 2018.


La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tiene una historia de lucha por las causas sociales justas, desde que fue una de las líderes estudiantiles del movimiento que, en 1986, defendió la gratuidad de la educación pública y, ya en su esfuerzo más reciente, recorrió mil 200 kilómetros —contabilizados por ella misma—, desde el principio de su aspiración presidencial, para llegar a Palacio Nacional.


Alejandro Armenta tiene 35 años de caminar el estado de Puebla y también buena parte del país, y ha ocupado puestos como servidor y espacios de representación popular en todos los órdenes y niveles de gobierno, así como en los poderes legislativos local y federal, y su esmero, a costa de todo, lo llevó a ser presidente del Senado y hoy gobernador de Puebla.


Los tres tienen en común que consiguieron triunfos electorales y afianzaron sus liderazgos social y político mirando directamente a los ojos de las y los ciudadanos; cumpliendo lo que prometían y manteniéndose firmes en un ideario personal y una fuerza ideológica de principios, además de contar con la lealtad de sus equipos compactos, que fueron apuntalamiento fundamental, sobre todo, cuando las tormentas eran muy duras y las noches eran tan largas que parecía que nunca llegaría la luz del sol del nuevo día.


Ninguno de los tres requirió de gurús de la mercadotecnia —fueron apoyo, pero no el fundamental ni el más importante— para completar sus metas; fue siempre su trabajo y también la gente, porque siempre es la gente, es el Pueblo el que pone y quita.


Los grandes líderes de la Revolución Mexicana, como Emiliano Zapata Salazar, Doroteo Arango Arámbula, (a) “Pancho Villa”, y Álvaro Obregón Salido, aprendieron de estrategia militar al calor de las refriegas y sus grandes triunfos tuvieron antes grandes derrotas, pero supieron ganar y darle la vuelta a militares de carrera que habían hecho diplomados en West Point, Estados Unidos, o que habían tomado cursos en Francia.


La gente, sus ejércitos integrados por el Pueblo, siempre estuvo detrás de ellos.

López Obrador, Sheinbaum y Armenta tienen y han tenido potentes liderazgos sociales, que los han sacado avante en medio de encarnizadas metrallas mediáticas o con todo el peso del sistema en contra.


Cómo olvidar los días de la metralla desencarnada contra Alejandro Armenta en los medios locales, por parte de la prensa de Moisés Ignacio Mier Velazco, cuando decían que el de Tecamachalco era “el legislador más cercano a AMLO”.


Con esa frase llenó la revista “360 Grados” de anuncios espectaculares todo el estado. Cada 5 metros había un anuncio.


Los medios propiedad y afines a Mier Velazco descalificaron un día sí y el otro peor al hoy gobernador y lo atacaron incluso con arteras mentiras.


Los sesudos analistas, columnistas y medios de comunicación no ganan las batallas. No.

Las ganan los líderes con el Pueblo. Que no se nos olvide.

Cuenta de X: @Alvaro_Rmz_V

Director de Exilio

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