En Puebla llueve sobre mojado


Una tras otra, así han sido las últimas semanas en Puebla. Desde la desaparición de Hugo Alejandro, el estudiante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) que fue localizado sin vida en el río Alseseca y el secuestro de Mateo, el hijo del alcalde de Tecamachalco, hasta la muerte de Rubén Alberto Curiel Tejeda, coordinador general jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno del Gobierno de Puebla. Por si fuera poco, las lluvias dejaron cortadas dos carreteras en la Sierra Norte.
En medio de todo esto, la visita relámpago de la presidenta Claudia Sheinbaum para dar su mensaje como parte de su gira “Honestidad y Resultados” que en 12 días la llevó a recorrer las 32 entidades federativas, concluyendo este domingo en el zócalo de la Ciudad de México. Todo con la misma dinámica, acarreo, horas de espera, lonches y vámonos de vuelta —incluso antes de que concluyeran los eventos—.
A su paso por Puebla, la presidenta habló de la transformación y de las obras que se están haciendo en el estado, anunció otras y destacó los miles de beneficiarios con los programas de Bienestar —esos con los que hacen entripados los partidos de oposición—. Como sea, un mensaje que tuvo poco impacto, porque apenas se presumía en los medios, cuando la noticia de una persona muerta dentro de una camioneta en el CIS de Angelópolis acaparaba los Trending Topics en Puebla y la noticia ya era nacional.
Apenas se conocía del hecho, y la Fiscalía General del Estado (FGE) ya estaba confirmando que se trataba de "una posible muerte autoinfligida" (suicidio, pues).
Dos días antes, ante el caso del hijo del alcalde de Tecamachalco, la misma institución fue hermética y no confirmó nada, sino hasta 24 horas después de hallado el cuerpo. Allí, en la forma, abrió la puerta a la especulación. Un error de “timing”.
El tema ha provocado un revuelo mediático y en redes sociales, porque es tendencia y es un tema que “vende”. Aunque la viuda de Curiel Tejeda salió al paso de las especulaciones para confirmar que fue un suicidio, la conversación a tres días ya no gira en torno a lo que ocurrió, sino a lo que la gente cree que ocurrió. Y aunque la autoridad muestre las pruebas de su versión —si es que las tiene—, habrá quien siga alimentando la teoría conspiracionista.
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Este fin de semana falleció doña Gregoria Rojas Boleaga, originaria de San Pedro Benito Juárez y quien en 2023 recibió el reconocimiento como “Tesoro Humano Vivo”, un título entregado por parte de la Secretaría de Cultura y que en su caso fue debido a la elaboración de Ayates de Ixtle, una artesanía hecha con las fibras del maguey, y que los viejos abuelos usaban para llevar cargas pesadas amarradas a la cabeza. Su uso evitaba las lesiones y reducía el peso. Sabían más de lo que ya hemos olvidado.
Doña Gregoria era de esas pocas personas en México que todavía saben elaborar los ayates, y la última en la región de Atlixco. Con ella, se ha ido un conocimiento invaluable. Descanse en paz.
Cuenta de X: @mecinas
Director de Quinceminutos MX
















































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