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El PAN y su desprecio legislativo

  • Foto del escritor: Quinceminutos.MX
    Quinceminutos.MX
  • hace 9 horas
  • 3 Min. de lectura

Si los legisladores locales del Partido Acción Nacional (PAN) suponen que hicieron un desaire al Poder Ejecutivo, al salirse la semana pasada de la sesión plenaria en que se definían y se analizaban puntos relevantes para la vida de nuestra entidad, se equivocan. En realidad, el desprecio fue para la minoría de ciudadanos y ciudadanas que votó por ellos y que les dio una responsabilidad en el Congreso local.


El pasado 15 de enero, justo cuando se realizaba la votación sobre el nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), los panistas dejaron el salón de sesiones y luego también se ausentaron en las comparecencias de los titulares de Gobernación y de Medio Ambiente, quienes acudieron como parte de la Glosa del Primer Informe de Gobierno.


El coordinador del grupo legislativo del PAN, Marcos Castro, adujo que su retiro y las ausencias se dieron en protesta por el proceso de elección del nuevo titular de la ASE, Germán Reyna y Herrero, en el que —según su visión— no hubo oportunidad de cuestionarlo o hacerle planteamientos, a pesar de que el procedimiento se realizó conforme al reglamento y a los tiempos legales.


Sea como sea, los panistas cometieron un error legislativo grave, producto de un berrinche político.


Es una obviedad que, al ser minoría parlamentaria, nunca ganarán las votaciones, pero ausentarse y no participar en los debates es la negación de su encargo y de la esencia de su función legislativa.


El Congreso del Estado es un parlamento, cuya palabra se deriva de “parlar”, es decir, debatir y dialogar.


Aunque en la elección estatal de 2024, en la que se dio conformación a la actual LXII Legislatura, el PAN fue abrumadoramente superado por Morena y sus partidos aliados, existe un 21.31 por ciento de las poblanas y poblanos que los consideraron una opción y les otorgaron su voto.


Acción Nacional tampoco logró ganar alguno de los 26 distritos locales electorales, por lo que no cuenta con representantes de mayoría relativa. Sin embargo, obtuvo cinco curules de representación proporcional, producto de un mandato ciudadano, aunque sea indirecto.


Los panistas que abandonaron la sesión no solo le dieron la espalda a sus 36 compañeros legisladores, sino que negaron la voz a los ciudadanos que los ven como representantes indirectos.


Aun siendo irrelevantes en el resultado de las votaciones, el comportamiento del PAN es sectario y partidista, y desdeña a las y los poblanos, así como al propio estado, que necesita una oposición fuerte, propositiva y participativa, como parte de un ejercicio republicano y democrático.


Las comparaciones son inevitables: cuando la izquierda fue minoría legislativa, jamás rehuyó el debate parlamentario. Las veces que abandonó sesiones fue como estrategia política para frenar iniciativas dañinas, no por evasión del debate.

Se decía con ironía que la izquierda “perdía las votaciones, pero ganaba el debate”. El PAN de Puebla, ni eso.


Durante más de cuatro décadas, la izquierda fue oposición legislativa, desde los años setenta hasta 2018, y nunca evitó la tribuna, el contraste de ideas ni la confrontación política.


Con esta actitud, el PAN le niega la voz a la minoría que representa; quizá lo congruente sea que, así como se ausentan del Congreso, también se ausenten de las urnas.


¿Qué puede aportar una oposición panista timorata y muda?


Cuenta de X: @Alvaro_Rmz_V Director de Exilio

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