Confirma INAH efigie en forma de escorpión en el valle de Tehuacán-Cuicatlán
- Redacción

- 30 sept
- 2 Min. de lectura
El montículo acompañado de canales de riego tendría hasta 1,400 años de antigüedad

Ciudad de Puebla, Pue. (Quinceminutos.MX). —La reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán vuelve a colocarse en el centro de la arqueología mesoamericana tras el hallazgo de un montículo efigie en forma de escorpión, elaborado en piedra de travertino y con una antigüedad estimada entre los periodos Epiclásico Tardío y Posclásico Temprano (600-1100 d.C.).
El descubrimiento, publicado en la revista Ancient Mesoamerica, se realizó en 2014 como parte de la prospección arqueológica del proyecto “Los contextos y mapeo de los sistemas de canales fosilizados del Valle de Tehuacán, Puebla”, encabezado por el investigador James Neely, de la Universidad de Texas en Austin, en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y especialistas internacionales.
Una figura monumental ligada al agua y la agricultura
La estructura, ubicada cerca del llano de la Taza, mide 62.5 metros de largo, 13.2 de ancho y 80 centímetros de altura, con pedipalpos que se extienden hacia el este y el noroeste, y un espacio de 22.1 metros entre ellos. En su cola y aguijón se encontraron fragmentos de cerámica, lo que refuerza la hipótesis de un uso ritual.
El montículo formaría parte de un complejo cívico-ceremonial con funciones de observación astronómica y vinculación con sistemas agrícolas intensivos. Se calcula que el área circundante alcanzaba 10,000 hectáreas de campos irrigados, considerado el sistema de riego más grande y mejor conservado de Mesoamérica, con continuidad de uso desde el 2000 a.C. hasta la actualidad.
La cosmogonía mesoamericana asociaba al escorpión con Venus, Tláloc y Quetzalcóatl, símbolos de lluvia, viento y fertilidad.

Un complejo con más vestigios
El escorpión integra un conjunto de 11 montículos distribuidos en aproximadamente nueve hectáreas, algunos con evidencias de habitaciones y muros. También se halló un pozo de uso desconocido y una ofrenda moderna compuesta por vasijas con tabaco y chiles, muestra de la permanencia cultural del sitio.
Entre los materiales recuperados destacan jarras, cajetes, incensarios, un xantil (figura de barro), molcajetes sellados y una hoja de obsidiana labrada, piezas que revelan intercambios comerciales con regiones como Tlaxcala, Oaxaca, Tehuacán y el Golfo de México.
Investigación multidisciplinaria
El estudio incluyó mapeo topográfico y fotogramétrico de los canales fosilizados y del sitio, a cargo de Archaeo-Geophysical Associates, LLC, obteniendo imágenes precisas del terreno. En el proyecto colaboraron especialistas como Samuel Wilson (Universidad de Texas), Mark Willis (Flinders University, Australia) y Chester Walker (geofísica aplicada).
Los expertos consideran necesario un salvamento arqueológico, estudios de arqueoastronomía y comparativos de cerámica para confirmar fechamientos y procedencias.
Valor patrimonial único en México
En el país solo existe otro montículo efigie similar en Paquimé, Chihuahua, con representaciones de una serpiente y un ave, lo que convierte al escorpión de Tehuacán-Cuicatlán en un hallazgo de gran valor cultural.
El material arqueológico recuperado será resguardado en el Museo de Sitio de Teteles de Santo Nombre, bajo custodia del INAH.











































































Comentarios