Trump sobre la cuerda floja
- Quinceminutos.MX

- hace 5 días
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En Estados Unidos se celebrarán elecciones intermedias el próximo 3 de noviembre, en las que republicanos y demócratas se disputarán el control del Congreso y 39 gubernaturas.
Los demócratas llevan ventaja en las encuestas y también han obtenido los mejores resultados en las contiendas más recientes, con triunfos en Virginia, Nueva Jersey y, la cereza del pastel, la alcaldía de Nueva York —para los poblanos el idílico Puebla York—, en manos de un demócrata, musulmán y declarado comunista, Zohran Kwame Mamdani.
La elección legislativa de 2026 es, literalmente, una guillotina que pende sobre la cabeza del actual presidente, el republicano Donald John Trump, ya que, de regresar el control de al menos una de las cámaras al Partido Demócrata, existen suficientes argumentos legislativos y judiciales para buscar su destitución, vía un tercer juicio político (impeachment).
Cabe recordar que dos procesos de impeachment se presentaron en su anterior mandato: en 2019, por abuso de poder y obstrucción al Congreso; y el 6 de enero de 2021, por el ataque al Congreso durante el conflicto postelectoral.
El propio Trump es consciente de este escenario y por ello el pasado 6 de enero pidió a los integrantes de la Cámara de Representantes de su partido que ganen las elecciones intermedias, pues de lo contrario da por hecho su destitución.
“Tienen que ganar las elecciones intermedias… Encontrarán una razón para destituirme; me destituirán”, dijo Trump en una reunión plenaria de los representantes republicanos en Washington.
En noviembre se disputan 435 curules de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado, para definir la integración de la 120 Legislatura de la Unión Americana.
Desde finales de 2025, medios de Estados Unidos reportaron encuestas que daban una ventaja del 5 por ciento a los demócratas en la intención del voto ciudadano, previo al ataque del gobierno de Trump a Venezuela y al asesinato de la activista y poeta Renee Good, de 37 años, a manos de un agente de la Migra o ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), hecho que detonó protestas en las principales ciudades del país.
Un día antes, un grupo de 75 congresistas de Estados Unidos envió una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, para manifestar su oposición “enérgica” al uso no autorizado de la fuerza militar, tanto en Venezuela como ante las amenazas de una intervención armada en México, sin el consentimiento de México ni la autorización del Congreso estadounidense.
En la misiva oficial, los legisladores expresaron su preocupación por declaraciones recientes de Trump a la cadena Fox y de funcionarios de su administración, donde se insinuó la posibilidad de acciones militares contra México.
A ello se suma que el jueves 8 de enero, el Senado de Estados Unidos aprobó una resolución que impide al presidente Donald Trump ordenar nuevas acciones militares contra Venezuela sin la autorización expresa del Congreso, reforzando el control constitucional legislativo en materia de guerra.
En las calles y en el Poder Legislativo existe un creciente repudio a las acciones y actitudes de Trump. Incluso dentro del Partido Republicano y del movimiento MAGA (Make America Great Again) se registran fracturas internas y dudas sobre el rumbo del magnate, según reportes de medios estadounidenses.
La cuerda está tensa y son pocos —incluso desde la ultraderecha— quienes ven con buenos ojos las decisiones de Trump.
Por ello, las palabras que el propio Trump dirigió a los congresistas de su partido el 6 de enero parecen hoy una profecía política:
“Encontrarán una razón para destituirme. Me destituirán”.
Cuenta de X: @Alvaro_Rmz_V
Director de Exilio



















































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