Sheinbaum abre la puerta al fracking en México; analizan riesgos ambientales
- Felipe P. Mecinas

- hace 2 horas
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La mayor parte del gas natural que consume el país se utiliza en las plantas de ciclo combinado para la generación eléctrica

Ciudad de México (Quinceminutos.MX). —Contrario al planteamiento de la Cuarta Transformación que en 2018 rechazó el uso del fracking en México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una estrategia para fortalecer la soberanía energética que introduce la explotación de gas no convencional mediante fracturamiento hidráulico, sujeta —según afirmó— a una evaluación técnica independiente.
El anuncio, realizado en la conferencia mañanera de este 8 de abril, plantea una ruta de transición energética que combina eficiencia en el consumo, incremento de fuentes renovables y expansión de la producción nacional de gas. Sin embargo, el componente más controvertido radica en la apertura a tecnologías asociadas con impactos ambientales documentados, en un contexto donde el país mantiene compromisos de mitigación climática.
Vulnerabilidad estructural
De acuerdo con la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, México consume alrededor de 9 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, de los cuales aproximadamente el 75% es importado, principalmente desde Estados Unidos. Este patrón de consumo ha generado, según la funcionaria, una dependencia crítica que expone al país a fluctuaciones de precios, eventos climáticos extremos y decisiones regulatorias externas.
El punto crítico radica —explicó— en que la mayor parte del gas natural que consume el país se utiliza en la generación eléctrica.
"Hasta 2030, estimamos que esta demanda de gas natural va a seguir creciendo en términos absolutos, ¿por qué?, porque vamos a incorporar nuevas plantas de generación eléctrica de Ciclos Combinados, como las que hemos estado inaugurando el año pasado", precisó.
La funcionaria adelantó que siete plantas más de este tipo se van a inaugurar entre 2026 y 2027. "Y, además, vamos a construir —que también ya lo anunció en el Plan de Fortalecimiento del Sistema Eléctrico Nacional— 5 nuevas plantas de generación eléctrica de Ciclos Combinados".
"Y estas Plantas de Ciclos Combinados —que se llaman “ciclos combinados” porque tienen tanto una turbina de vapor como una turbina de gas— utilizan el gas natural para poder generar la eléctrica", precisó.
México consume gas de fracking
Un elemento relevante en esta ecuación es que el gas importado —en su mayoría proveniente de Texas— se extrae mediante fracking. Es decir, la economía energética mexicana ya está indirectamente vinculada a esta técnica, lo que introduce una paradoja en el debate público: se rechaza localmente una práctica de la cual se depende externamente.
Al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que el gas importado por está causando afectaciones ambientales en la frontera entre México y Estados Unidos:
"Entonces, ¿de dónde importamos gas? Principalmente de Texas. ¿De qué tipo de gas es? Es un gas que se llama “no convencional”, gas de lutita. Es decir, todo el gas que importamos viene de un tipo de explotación que tiene impactos ambientales, pero todo lo que importamos está a 100 metros de la frontera.
El giro técnico-político: evaluar el fracking
La presidenta anunció la creación de un comité científico integrado por especialistas en geología, agua, cambio climático y explotación sustentable, que en un plazo de dos meses deberá emitir un dictamen sobre la viabilidad del desarrollo de yacimientos no convencionales en México.
El planteamiento reconoce implícitamente los riesgos asociados al fracking: alto consumo de agua, potencial contaminación de acuíferos y efectos sísmicos inducidos. No obstante, el Ejecutivo sostiene que existen avances tecnológicos que permitirían mitigar estos impactos, como el uso de sustancias menos agresivas, reciclaje de agua y aprovechamiento de líquidos no potables.
“Si se va a hacer, tiene que ser bajo condiciones que reduzcan al máximo los impactos ambientales”, afirmó Sheinbaum, en un posicionamiento que traslada la discusión del terreno político al técnico, aunque sin eliminar las tensiones de fondo.
Potencial de reservas y viabilidad económica
El director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, señaló que México cuenta con un volumen significativo de recursos prospectivos, particularmente en yacimientos no convencionales, cuyo potencial supera al de los convencionales.
Las proyecciones oficiales estiman que la producción nacional podría incrementarse hasta 8.6 mil millones de pies cúbicos diarios en un horizonte de diez años, acercando al país a una relativa autosuficiencia. Sin embargo, estos cálculos dependen de variables técnicas, regulatorias y financieras aún no resueltas, incluyendo la aceptación social de los proyectos.
Transición energética: metas y contradicciones
El plan gubernamental también contempla elevar la participación de energías renovables del 24% al 38% para 2030. Esta meta, en línea con compromisos internacionales, contrasta con la posible expansión de hidrocarburos no convencionales, lo que ha sido señalado por especialistas como una tensión inherente en la política energética.
La estrategia, en este sentido, parece combinar elementos de transición con la persistencia de un modelo basado en combustibles fósiles, en un intento por equilibrar seguridad energética y sostenibilidad. No obstante, el desarrollo de infraestructura de gas —incluidas plantas de ciclo combinado— sugiere una dependencia prolongada de este recurso.
La decisión final, en teoría, recaerá en el comité científico. Sin embargo, la orientación estratégica del Gobierno —centrada en la soberanía energética— anticipa que el criterio técnico podría operar dentro de márgenes definidos por prioridades económicas y geopolíticas.
















































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