Operarse en el IMSS con riesgo de perder la vista o acudir a un servicio particular casi impagable: el caso de Laura en Zacatlán
- Quinceminutos.MX

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De una jaqueca a un tumor cerebral, la poblana lucha ahora por operarse fuera del sistema público

Zacatlán, Pue. (Quinceminutos.MX). — Para Laura Rodríguez Vázquez, una mujer de 38 años originaria de Zacatlán, en la Sierra Norte de Puebla, la salud se ha convertido en una carrera de obstáculos donde el tiempo y los recursos son sus principales adversarios.
Lo que inició en octubre de 2024 como una jaqueca fulminante derivó en una cirugía de emergencia realizada en noviembre de ese año para extirparle un tumor cerebral; sin embargo, hoy se encuentra en una encrucijada: aceptar una segunda intervención en el sistema público para cerrar la craneotomía —con la amenaza de quedar en la oscuridad total— o reunir una fuerte suma de dinero para acudir a un servicio particular que le ofrece conservar su vista.
La crisis escaló durante su última consulta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en noviembre de 2025. Tras meses de fisioterapia para recuperar la movilidad de su lado derecho, el diagnóstico del neurocirujano fue una sentencia devastadora: era necesario y urgente operar nuevamente, pero debido a la inflamación cerebral que ya afecta sus vías visuales, el riesgo de perder la vista de forma permanente es inminente.
Ante la cruda opción de elegir entre la salud neurológica y la ceguera, Laura tomó una decisión basada en la dignidad y la esperanza:
"No me podía quedar con esa respuesta", afirma con entereza. Se negó a entrar a un quirófano bajo esas condiciones, exigiendo el derecho de buscar alternativas que preserven su sentido de la vista.
Esta negativa, fundamentada en el deseo de una recuperación integral, tuvo un costo burocrático severo. A pesar de que ya contaba con los estudios preoperatorios, el sistema público postergó su seguimiento, programando su próxima consulta para abril de este 2026 —cuando recibiría la orden para comenzar de nuevo con los análisis—. Para Laura, esperar en estas condiciones no es una opción viable, ya que el daño en el tejido cerebral avanza.
Ante la lentitud institucional, la búsqueda de una segunda opinión la llevó a un médico particular, quien le ofreció un panorama mucho más alentador mediante una cirugía especializada que no comprometería su visión.
No obstante, el acceso a esta oportunidad de vida tiene un precio elevado. El procedimiento privado se cotiza en un "paquete" de 110,000 pesos, una cifra que no contempla gastos adicionales críticos como el suministro de oxígeno y los servicios de medicina interna.
Por ello, Laura ha fijado una meta de 120,000 pesos para cubrir la totalidad de su tratamiento y asegurar su estabilidad postoperatoria. Sin poder trabajar desde hace más de un año, ha convertido su lucha en una causa colectiva, vendiendo boletos de rifa y pulseras artesanales para financiar la operación que el Estado no ha podido garantizar con seguridad.
Con valentía, Laura continúa tocando puertas, defendiendo su derecho a "quedar bien" y a no perder la luz de sus ojos, mientras apela a la solidaridad ciudadana para alcanzar el monto que le devuelva la tranquilidad y la salud que la burocracia y la falta de espacios en el IMSS le ha puesto en pausa.
















































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