Ceci Flores encuentra posibles restos de su hijo tras casi siete años de búsqueda en Sonora
- Felipe P. Mecinas

- hace 2 horas
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La fundadora de Madres Buscadoras de Sonora localiza huesos en una zona desértica de Hermosillo

Sonora, Méx. (Quinceminutos.MX). —Después de casi siete años de búsqueda, Ceci Flores, una de las voces más visibles en la lucha de las familias de desaparecidos en México, cree haber encontrado los restos de su hijo Marco, desaparecido el 4 de mayo de 2019. El hallazgo ocurrió en el kilómetro 46 de la carretera 26, en las afueras de Hermosillo, en una zona árida que se ha convertido en escenario recurrente de búsquedas independientes.
Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, no encontró el cuerpo que durante años imaginó recuperar. En su lugar, halló algunas ropas y huesos esparcidos sobre un terreno seco, áspero, castigado por el sol. Fragmentos que, aunque aún deben ser analizados por las autoridades, le devuelven una certeza dolorosa: la de haber llegado, finalmente, hasta su hijo.
“¡Vamos a casa, hijo!”, escribió en un mensaje cargado de emoción, donde resume el peso de una búsqueda que nunca se detuvo.
Durante estos años, Ceci Flores no solo ha rastreado desiertos y brechas en Sonora; también ha acompañado a otras familias en el mismo camino. Su historia es la de una madre que convirtió la pérdida en motor colectivo, enfrentando la indiferencia institucional, la violencia del entorno y el desgaste físico y emocional que implica escarbar la tierra con las propias manos.
En su relato, el hallazgo no es un cierre, sino una transición. “Yo siempre supe que te encontraría”, escribió. “No tenía otro motivo en la vida”. La frase condensa una determinación que ha marcado a las madres buscadoras en México: la búsqueda como única forma de resistencia ante la desaparición.
El sitio donde localizó los restos —un paraje semidesértico, lejos de la ciudad— refleja el patrón que han denunciado colectivos en todo el país: territorios amplios, muchas veces sin resguardo, donde los indicios permanecen ocultos durante años. Allí, entre polvo y piedras, Flores dice haber reconocido lo que queda de su hijo.
Ahora, el proceso entra en manos de las autoridades forenses, encargadas de confirmar la identidad mediante pruebas científicas. Mientras tanto, la escena deja una imagen contundente: una madre abrazando huesos en medio del desierto.
“Abrazo tus restos, es lo que me queda”, escribió. Y luego, como si cerrara un ciclo que empezó en 2019: “Vámonos a casa, de donde nunca tuviste que partir”.
Marco Antonio fue levantado en 2019 en Bahía de Quino, Sonora, junto con su hermano, quien fue liberado horas más tarde. Desde entonces, su madre juró que lo encontraría; promesa que Ceci da casi por cumplida y vuelve a casa como quien ha vuelto de un largo y pesado viaje que parecía interminable.
















































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