México envejece y sus abuelos cambian: ya son más de 17 millones de personas mayores
- Redacción

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El crecimiento de la esperanza de vida está transformando a las familias mexicanas

Ciudad de México. (Quinceminutos.MX). —México está envejeciendo y, con ello, también está cambiando la figura de sus abuelas y abuelos. Ya no se trata únicamente de la imagen tradicional de quienes permanecían en casa y ocupaban un lugar definido dentro de una estructura familiar. Hoy, el aumento de la esperanza de vida ha multiplicado las formas de llegar a la vejez, de ejercer la abuelidad y de relacionarse entre generaciones.
De acuerdo con un artículo publicado en la gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a propósito del Día Nacional del Abuelo, que se conmemora este 28 de agosto, la investigadora Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional, advierte que el papel de este grupo poblacional se ha transformado de manera profunda.
E artículo destaca que los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reflejan la dimensión de este cambio: las personas de 60 años y más representan cerca del 14% de la población mexicana, lo que equivale a más de 17 millones de habitantes.
Además, casi seis millones de hogares tienen a una persona adulta mayor como jefa o jefe de familia, mientras que alrededor de un millón de hogares habitados por personas mayores son unipersonales, es decir, están integrados por alguien que vive solo.
Una sociedad con más personas mayores
Para Montes de Oca, la transformación de la está directamente relacionada con un fenómeno demográfico que avanza en México: las personas viven más años.
“Hoy se trata de un rol masivo y esto es una respuesta al incremento en la esperanza de vida, a que estamos cada vez siendo una sociedad con más personas mayores, quienes con frecuencia tienen la fortuna de llegar a ser y experimentar la abuelidad”, explica la investigadora.
Antes, abuelas y abuelos podían vivir principalmente en comunidades rurales o en ciudades bajo dinámicas familiares distintas a las actuales. Los vínculos entre generaciones se construían de otra manera.
Ahora, la mayor longevidad ha abierto la posibilidad de convivencias que hace décadas eran menos frecuentes. En algunos hogares mexicanos pueden coincidir abuelos, bisabuelos, hijos, hijas, nietas y nietos, formando familias de hasta cuatro generaciones.
La investigadora señala que la aparición de una generación que está viviendo más años representa un fenómeno relevante en América Latina y está produciendo una mayor diversidad en las formas de experimentar la vejez.
“De lo que hay más conciencia es que la vejez es una de las etapas de vida más largas que tenemos las y los mexicanos”, sostiene.
El peso de la familia
El cambio también tiene relación con la manera en que está organizada la sociedad mexicana. Montes de Oca considera que existe una fuerte noción familista, que continúa privilegiando el papel de las personas mayores dentro de las redes familiares.
La abuelidad, en este sentido, ya no puede entenderse como una sola experiencia. Hay personas mayores que viven acompañadas, que son responsables de sus hogares, que participan activamente en el cuidado de nietos y familiares, mientras otras enfrentan la vejez en hogares unipersonales.
El dato de casi seis millones de hogares encabezados por personas adultas mayores muestra que este sector mantiene un papel central en la organización cotidiana de millones de familias.
Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos para las familias y las instituciones, particularmente ante el crecimiento del número de personas que vivirán solas durante esta etapa de su vida.
Los abuelos también se conectan
Otra de las transformaciones está ocurriendo frente a una pantalla.
La relación de las personas mayores con la tecnología todavía está marcada por una brecha generacional. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024, solo el 42.1% de las personas de 65 años y más utiliza internet.
Sin embargo, para quienes han incorporado estas herramientas, la tecnología se ha convertido en una nueva vía para mantener los vínculos familiares.
Montes de Oca recuerda trabajos de campo realizados en Guanajuato, Durango y Zacatecas, donde encontraron familias en las que abuelos, padres, madres, hijos e hijas utilizan las tecnologías para mantenerse comunicados.
Esto permite, incluso, diversificar las relaciones familiares cuando sus integrantes viven en lugares distintos o fuera del país.
Las personas mayores, explica la especialista, recurren a un principio importante dentro de la gerontología: selectividad, optimización y compensación. Es decir, seleccionan las herramientas que les resultan más útiles y las plataformas en las que encuentran mejores posibilidades para mantener contacto con otras personas.
En esa dinámica, también cambian las relaciones entre abuelos y nietos.
Mientras las generaciones jóvenes se encuentran cada vez más inmersas en los entornos digitales, las personas mayores comienzan a utilizar estas herramientas como un punto de encuentro para sostener la comunicación y reducir las distancias.
Más de 17 millones y una nueva realidad
México llega al Día Nacional del Abuelo con una población mayor que crece y con una realidad familiar cada vez más diversa.
Los más de 17 millones de personas de 60 años y más no representan un grupo homogéneo. Son parte de hogares con distintas configuraciones, viven experiencias diferentes de la vejez y enfrentan, en muchos casos, nuevas formas de relación con sus familias y con la tecnología.
La imagen tradicional del abuelo sentado bajo un árbol, esperando la visita de hijos y nietos, convive hoy con personas mayores que encabezan hogares, participan activamente en la vida familiar, se comunican por internet y comparten espacios con hasta tres generaciones más.
















































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