Fervor y tradición se viven en el Viernes Santo en las calles de la ciudad de Puebla
- Felipe P. Mecinas

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Las imágenes de El Señor de las Maravillas y Jesús Nazareno por primera vez se quedaron fuera del atrio de catedral en la primera parada

Ciudad de Puebla, Pue. (Quinceminutos.MX). —Con la participación de miles de feligreses y visitantes, las calles del Centro Histórico volvieron a convertirse en un escenario de profunda devoción religiosa, con la llegada de siete imágenes provenientes de los barrios tradicionales, entre ellas el Niño Doctor de los Enfermos, que por octavo año consecutivo se sumó al recorrido del Viernes Santo.
La procesión, considerada una de las más importantes de América Latina, tuvo este año un ajuste significativo: la incorporación de un tramo en completo silencio, ubicado sobre la Avenida Reforma entre la 7 y 9 Norte, diseñado para personas con autismo o con alguna condición que les impide tolerar ruidos intensos, en un esfuerzo por hacer más incluyente esta manifestación de fe.
Desde temprana hora, los contingentes comenzaron a avanzar hacia la Catedral, acompañando a imágenes emblemáticas como el Señor de las Maravillas, Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores, la Virgen de la Soledad, el Señor de las Tres Caídas, Jesús de la Divina Misericordia y el Santo Niño Doctor de los Enfermos.
Sin embargo, los retrasos y la alta concentración de asistentes provocó que, por primera vez, las imágene del Señor de las Maravillas y Jesús Nazareno quedaran fuera del atrio en la primera estación.
El arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, impulsor de esta conmemoración junto con la Arquidiócesis de Puebla, explicó que las salidas de las imágenes registraron retrasos de hasta dos horas, lo que impactó en la logística del recorrido.
Uno de los momentos más significativos fue, como en años recientes, la participación del Niño Doctor de los Enfermos, cuya imagen es trasladada desde su santuario en Tepeaca. A diferencia del resto, es la única que no pertenece a los barrios originales de la capital, lo que subraya la amplitud y alcance de esta tradición que ha trascendido fronteras municipales.
Cabe destacar que esta procesión inició en 1992 como una iniciativa de Eduardo Merlo Juárez y la Iglesia católica, y con el paso del tiempo se ha consolidado como un referente de la Semana Santa en México. Tan solo en 2025 reunió a más de 180 mil personas, cifra que, de acuerdo con estimaciones preliminares, habría sido superada en la edición de este año.
Más allá de la magnitud, la procesión del Viernes Santo en Puebla representa una expresión viva de identidad, donde la fe, la tradición y la participación comunitaria convergen para dar sentido a una de las celebraciones más profundas del calendario religioso.
















































Comentarios