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Una transferencia que no reconoció la llevó a prisión: la historia de Janeth, la poblana sentenciada a 60 años por un delito que no cometió

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • hace 29 minutos
  • 3 min de lectura

Acudió a una sucursal bancaria, cuando descubrió que en su cuenta había una cantidad que no le pertenecía


Ciudad de México (Quinceminutos.MX).— Un depósito bancario que nunca solicitó y que intentó reportar a las autoridades terminó por cambiar la vida de Janeth, una comerciante originaria de Puebla, quien pasó seis años privada de su libertad en el penal de Santa Martha Acatitla y fue sentenciada en primera instancia a 60 años de prisión, acusada de formar parte de una red de secuestro y extorsión.


Su caso fue retomado por el Instituto Federal de la Defensoría Pública (IFDP), que lo presentó como un ejemplo de las consecuencias que puede tener una investigación deficiente y de la importancia del derecho a una defensa adecuada.


Finalmente, abogados federales lograron demostrar que no existían pruebas suficientes para acreditar su participación en los delitos por los que fue procesada, lo que permitió obtener su libertad.


Janeth relató que acudió a una sucursal bancaria para retirar el dinero correspondiente a la pensión de su hija, cuando descubrió que en su cuenta había una cantidad que no le pertenecía.


"Fui al banco a sacar lo de la pensión de mi hija. Lo que siempre recibía eran mil pesos. Vi un dinero que ni era mío", recordó.

Según su testimonio, intentó denunciar el hecho ante la entonces Procuraduría de Puebla; sin embargo, debido a las restricciones derivadas de la pandemia, le informaron que no se trataba de un asunto urgente y no fue atendida.


La comerciante explicó que, por la naturaleza de su actividad, compartía con frecuencia su número de cuenta bancaria con clientes, situación que, de acuerdo con la defensa, derivó en la pérdida del control sobre sus datos financieros.


Una detención mediante engaños


Tiempo después, mientras se encontraba en su negocio junto a sus hijos, dos mujeres llegaron con chalecos del programa Bienestar y le ofrecieron un supuesto apoyo para comerciantes.


Tras solicitarle su identificación oficial y corroborar su identidad, las visitantes cambiaron de indumentaria y se identificaron como agentes de la Policía de Investigación.


"Veo que se ponen unas chamarras de PDI y me pegan en las costillas", narró Janeth, quien posteriormente fue trasladada de Puebla al penal de Santa Martha Acatitla, en la Ciudad de México.

Ahí conoció los delitos por los que era investigada: delincuencia organizada, extorsión y secuestro agravado, acusaciones que, asegura, nunca comprendió porque desconocía cualquier vínculo con los hechos.


Condenada sin pruebas suficientes


Durante el proceso penal, Janeth recurrió primero a un defensor de oficio y posteriormente contrató abogados particulares, quienes, según su relato, no lograron modificar el curso del caso.


En primera instancia fue condenada a 60 años de prisión. Tras presentar una apelación, la pena fue reducida a 50 años, pero permaneció encarcelada mientras continuaba la batalla legal.


La situación cambió cuando su expediente fue asumido por abogados del Instituto Federal de la Defensoría Pública, conocidos por portar el distintivo "chaleco morado".


La defensa desmontó la acusación


Los defensores federales sostuvieron que Janeth nunca tuvo contacto con las personas procesadas por el secuestro, tampoco estuvo presente durante la liberación de las víctimas y ninguna de ellas la identificó como participante en los hechos.


El único elemento que la vinculaba con la investigación era un depósito bancario que las autoridades consideraban parte del pago de un rescate.


Sin embargo, durante el juicio, la defensa acreditó que la Fiscalía no pudo demostrar cómo ese dinero llegó a la cuenta de Janeth ni que ella hubiera autorizado la operación o dispuesto de esos recursos.


"Afortunadamente quedan algunos jueces que sí tutelan los derechos de presunción de inocencia y de carga de la prueba", explicó uno de los abogados del IFDP, quien señaló que el tribunal exigió a la Fiscalía acreditar cada uno de los elementos de la acusación.

En la resolución, los jueces concluyeron que nunca quedó demostrado que Janeth hubiera consentido recibir el dinero ni que hubiera participado en la disposición de esos bienes, lo que debilitó la teoría del caso presentada por el Ministerio Público.


Seis años después recuperó la libertad


Tras una estrategia jurídica que fue ajustándose durante el desarrollo del juicio, el equipo del Instituto Federal de la Defensoría Pública obtuvo un amparo que permitió revertir la condena y conseguir la liberación de Janeth.


"Ya ganamos", le comunicó su abogado. "Y sí, la verdad, sí se me salió un milagro", recordó emocionada.

Su historia fue difundida por el Instituto Federal de la Defensoría Pública como un llamado a reflexionar sobre la importancia de la presunción de inocencia, el derecho a una defensa efectiva y la obligación de las autoridades de sustentar las acusaciones con pruebas suficientes antes de privar de la libertad a una persona.

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