El mercado laboral en México enciende los focos rojos
- Quinceminutos.MX

- hace 1 día
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Mientras la percepción en México indica una estabilidad económica y hasta muestra optimismo al corto corto plazo, los datos del mercado laboral comienzan a contar una historia distinta. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de junio de 2026 dibuja un panorama que debería encender las alertas para esta segunda mitad del año: más desempleo, más informalidad, menos personas buscando trabajo y los que tienen uno, enfrentan condiciones críticas.
El mercado laboral suele ser uno de los primeros termómetros de una economía. Antes de que las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) confirmen una desaceleración, el empleo ya comienza a resentirla. Son, digamos, indicadores que, vistos en conjunto, anticipan un debilitamiento de la economía que —vale señalar— en 2025 no alcanzó ni 1% del crecimiento.
A primera vista, el aumento de la Población Económicamente Activa (PEA) podría interpretarse como una señal positiva. Sin embargo, el crecimiento fue apenas de 48 mil personas respecto al año anterior, mientras que la población ocupada cayó en 84 mil. Las cifras del INEGI dejan al descubierto que el país no está generando los empleos suficientes para absorber a quienes buscan una oportunidad laboral y, como consecuencia, el número de desocupados aumentó en 132 mil personas, pasando la tasa de desempleo de 2.7 a 2.9 por ciento.
Más preocupante aún es que la informalidad sigue consolidándose como el refugio de millones de mexicanos. Hoy, el 55 por ciento de los trabajadores desarrolla su actividad sin acceso pleno a seguridad social ni a derechos laborales. Son más de 33 millones de personas cuya estabilidad económica depende de ingresos inciertos y sin mecanismos de protección frente a una enfermedad, un accidente o una crisis económica.
La informalidad suele observarse como una muestra de la capacidad de adaptación del mexicano ante la adversidad. En realidad, es el reflejo de un mercado laboral incapaz de ofrecer oportunidades formales. Cada punto que aumenta representa menos recaudación fiscal, menor productividad y una economía más vulnerable frente a cualquier desaceleración y —lo peligroso— como blanco de grupos criminales.
Los datos también revelan un fenómeno preocupante: la Población No Económicamente Activa creció en 1.7 millones de personas. Detrás de esa cifra existen miles de mexicanos que dejaron de buscar empleo o que simplemente consideran que encontrar uno dejó de ser una posibilidad real.
A ello se suma otro indicador que suele pasar desapercibido pero que debería ser el centro de todas las políticas de empleo: la tasa de condiciones críticas de ocupación aumentó de 36.7 a 38.5 por ciento. Esto significa que prácticamente 4 de cada 10 personas trabajan jornadas excesivas, perciben ingresos insuficientes o enfrentan condiciones laborales precarias. Tener empleo ya no garantiza bienestar para las familias.
La ENOE revela algo más: Los sectores que echaron a más trabajadores a la calle, son los relacionados con los servicios profesionales, financieros y corporativos que dejaron a más de 308 mil trabajadores sin sistento para sus familias, mientras que los servicios sociales y el comercio registraron también importantes retrocesos, con 263 mil y 76 mil, respectivamente.
Los datos están poniendo un panorama, justo a mitad de año, cuando México aún está a tiempo de hacer ajustes. Minimizar estas señales sería un error, porque detrás de cada estadística hay familias con menos ingresos, empresas con menor dinamismo y un país cuya economía empieza a perder fuerza mucho antes de que los indicadores macroeconómicos lo reconozcan.
Cuenta de X: @mecinas
Director de Quinceminutos MX
















































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