Antes de llamarse Paso de Cortés, este lugar entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl ya tenía nombre
- Irene Castellanos

- hace 1 hora
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El paso ubicado a unos 3 mil 700 metros sobre el nivel del mar era, antes de la llegada de los españoles, un importante punto comercial y ritual

Ciudad de Puebla, Pue. —Mucho antes de que la expedición de Hernán Cortés atravesara el corredor montañoso entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl rumbo a Tenochtitlan, el sitio que hoy se conoce como Paso de Cortés ya tenía una historia propia y cumplía una función estratégica para los pueblos originarios.
El nombre con el que actualmente se identifica este puerto de montaña surgió a partir del paso de la expedición española en 1519, después de la Matanza de Cholula y durante el avance de Cortés hacia la capital mexica.
Sin embargo, de acuerdo con el arqueólogo Ismael Arturo Montero García, el lugar tenía un nombre anterior: Cuauhíchcac, que puede traducirse como “el tajón del águila”.
En un artículo publicado en Arqueología Mexicana, Montero García explica que antes de que Cortés intentara cruzar entre los dos volcanes, este punto constituía un importante puerto comercial y ritual.
“Antes de que Cortés intentara transitar entre los volcanes este lugar era un importante puerto comercial y ritual que recibía el nombre de Cuauhíchcac, el ‘tajón del águila’ según Chimalpain”, refiere en alusión al historiador indígena Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin.
El investigador también señala que este mismo puerto de montaña estaba relacionado con antiguas tradiciones mesoamericanas y que, de acuerdo con los relatos históricos, por este sitio habría pasado Quetzalcóatl durante su huida hacia Tlapallan después de la caída de Tula.
Un camino que ya existía antes de Cortés
El llamado Paso de Cortés se encuentra a aproximadamente 3 mil 700 metros sobre el nivel del mar, en una zona de alta montaña que conecta los territorios ubicados entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Para los conquistadores españoles no se trató de abrir una ruta nueva. El camino ya era utilizado por las poblaciones indígenas, que conocían las rutas para atravesar este accidentado territorio.
Según la referencias históricas, los nativos condujeron a los españoles por caminos montañosos con la intención de hacerlos retroceder. Sin embargo, aquella ruta terminó convirtiéndose en parte del trayecto de la expedición hacia Tenochtitlan.
La importancia del lugar no era únicamente geográfica. Las fuentes históricas lo ubican como un espacio con funciones comerciales, ceremoniales y rituales mucho antes de la llegada de los europeos.
Cuauhíchcac, el “tajón del águila”
El fraile Juan de Torquemada, en Monarquía Indiana, señala que en este lugar existía un teocali denominado Ithualco, expresión que el doctor en antropología Ismael Arturo Montero García traduce como “el patio del diablo”.
El sitio también quedó registrado —recupera el investigador— en las crónicas de la conquista por un episodio relacionado con Moctezuma.
De acuerdo con la reconstrucción histórica citada, hasta este puerto de montaña llegó una comitiva mexica encabezada por Tzihuacpopocatzin, quien habría intentado hacerse pasar por el propio Moctezuma. La intención era detener el avance de Cortés hacia Tenochtitlan.
Para conseguirlo, los enviados mexicas llevaron importantes cantidades de objetos de oro, joyas y otros obsequios. Según la referencia de Francisco Xavier Clavijero, citada por el investigador, el valor estimado de aquellos presentes alcanzaba los 3 mil pesos.
La estrategia, sin embargo, no funcionó. Los conquistadores recibieron las riquezas, pero continuaron su marcha hacia la capital mexica.
Montero García recupera en su investigación una descripción de Miguel León-Portilla sobre la reacción de los españoles ante el oro recibido, reflejada en las crónicas indígenas: “como si fueran monos levantaban el oro […], como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón […]. Como unos puercos hambrientos ansían el oro…”
También recurrieron a los hechiceros
Al comprobar que los regalos no habían conseguido detener a los españoles, Moctezuma habría enviado hechiceros al lugar con la intención de impedir su avance. De acuerdo con las fuentes citadas por Montero García, tampoco consiguieron su objetivo.
El episodio terminó por convertir aquel antiguo puerto de montaña en uno de los puntos asociados al avance de los españoles hacia el corazón del territorio mexica.
Pero su historia era mucho más antigua.
La referencia a Quetzalcóatl refuerza precisamente esa dimensión temporal: según el relato recuperado por el arqueólogo a partir de Fray Bernardino de Sahagún, el mismo puerto habría formado parte de la ruta seguida por Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl durante su huida hacia Tlapallan después de la caída de Tula.
Así, el nombre que actualmente identifica al sitio recuerda únicamente uno de los episodios más conocidos de su historia.
Fuente: Ismael Arturo Montero García, “Paso de Cortés”, Arqueología Mexicana, núm. 160, 2019, pp. 77-81. Arqueología Mexicana – Paso de Cortés
















































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