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Poblanos llevan ayuda a centros de acopio y zócalo


Jóvenes voluntarios se han sumado para recibir los víveres


Grupos de amigos y familias completas acuden al zócalo de Puebla, a los centros de acopio y a las instalaciones de la Cruz Roja para llevar ayuda a los damnificados por el sismo de 7.1 registrado la tarde del martes 19 de septiembre.

En el Centro Expositor y de Convenciones de Puebla, hombres y mujeres de diversas edades acuden con bolsas del mandado, mochilas, morrales o cajas de cartón para entregar botellas de agua, pañales, detergente y papel higiénico, entre otros artículos de primera necesidad.

En el inmueble el mismo personal que ahí labora recibe la ayuda y la selecciona para entregar a la brevedad a las zonas que resultaron más afectadas.

En tanto, en el Centro de Convenciones de Puebla ubicado en el Paseo de San Francisco, un grupo de jóvenes voluntarios reciben botellas de agua, latas de atún, leche en polvo, escobas, cubetas y pañales.

Por ubicarse en la zona del Centro Histórico y por tener como principal acceso el Boulevard 5 de Mayo, ahí llegan los donativos a través de las familias que viajan en automóviles, quienes también ofrecen sus unidades para llevar a los jóvenes a repartir la ayuda en especie. Carlos Hernández, estudiante de ingeniería, encabeza el grupo de voluntarios, en entrevista indicó que cerca de las 11:00 horas salió la primera distribución de ayuda a los municipios de Atlixco y Atzala.

“Poco a poco ha llegado la ayuda y nos hemos organizado porque en realidad no sabíamos cómo hacer las despensas, pero entre todos hemos aportado ideas y aprovechado la ayuda de los automovilistas”, comentó.

A un costado de la fuente del Centro de Convenciones aguardan estacionados cada uno de los conductores que han dispuesto de su tiempo para llevar alimento y esperanza a las familias que resultaron más afectadas por el sismo, que también se sintió en la Ciudad de México, Tlaxcala, Estado de México, Morelos, Puebla y Guerrero.

Martha López, una mujer de 70 años de edad y vecina del Barrio de la Luz, donó papel higiénico, toallas sanitarias y pañales.

“Ya estoy vieja y no puedo ir a los lugares donde la gente resultó afectada, pero por eso se la traigo a los jóvenes para que ellos, con su energía, lleguen a los lugares alejados”, comentó tras recordar que la tarde del martes estaba sola en su casa cuando sintió el sismo.

“Solo me dio tiempo de salir a la calle, arrodillarme y comenzar a rezar. Gracias a Dios no nos pasó nada. Mis hijos estaban trabajando y mi nieta en la escuela. Fue hasta la noche que me pude comunicar con ellos”, recordó angustiada y se despidió para continuar su camino.

Transitar por las calles del Centro Histórico de Puebla es complicado ya que éste permanece acordonado en los cuatro puntos cardinales. Por las calles de Puebla, reconocidas por el adoquín en sus banquetas y arroyo vehicular, así como por sus hermosas fachadas y balcones de herrería; algunos paseantes y pobladores caminan señalando los puntos donde se divisa una cuarteadura en la estructura.

No hay automóviles circulando, solo algunas motocicletas se pasean pero su paso es restringido por los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, así como por los agentes de Turismo Municipal.

En el zócalo de Puebla también llegan con botellas de agua, cobijas, medicamentos como analgésicos, antibióticos, antiinflamatorios, alimentos no perecederos y otros productos más, donde de manera organizada forman despensas y las suben a las camionetas de conductores voluntarios.

Es así como, conforme avanzan las horas, la actividad en Puebla se va retomando luego del sismo de 7.1 grados registrado el pasado 19 de septiembre a las 13.14 horas, el cual dejó un saldo hasta el momento en el estado de 43 muertos, 105 heridos, y afectaciones en 33 municipios, de acuerdo con el reporte del gobernador Antonio Gali Fayad. 

Notimex

Foto @Dinorah_LdeGali


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